Friday, May 6, 2016

6) Woofing Taumarunui + Rotorua y Taupo

Woofing Taumarunui + Rotorua y Taupo

WOOFING en Taumarunui

Finalmente llegamos a este nuevo woofing. Era un campo de 1000 hectáreas con 4000 ovejas y unas 150 vacas. Para llegar al lugar tenías que manejar 25 min por un camino de balastro entre cerros y quedaba a 50 min de cualquier pueblito cercano, claramente un lugar que no hubiéramos conocido si no era por este woofing.
Cuando llegamos, teniendo en cuenta la magnitud del campo esperábamos encontrarnos con estancieros pasados sus 50, pero en vez de eso, la gente con la que habíamos intercambiado los mails para coordinar la ida para ahí era una pareja joven de la misma edad que nosotros, Tim y Monique. Ella embarazada, rubia casi como platinado muy macanuda, y él un flaco medio tímido y serio pero que después cuando se fue soltando también mostró ser buena gente.
Nos mostraron donde nos tocaba hospedarnos y era una casa separada con 4 cuartos, baño cocina, living, todo para nosotros. Bien casa de campo, media antigua y descuidada pero estaba muy bien. En ese campo las tareas consistieron en cortar leña con motosierra y hacha que lo hicimos juntos con la enana y la verdad que la soportó increíblemente bien, a pesar del peso de la motosierra y lo duro que era el trabajo. Después yo tuve que pasar herbicida en las malezas y a la enana le tocó limpiar ventanas y ayudar cocinando para una cena que tuvimos bastante grandecita con unos productores que justo cayeron mientras estábamos a filmar tomas para un programa  que hay acá en NZ  que se encarga de retratar como viven las familias Neozelandesas en los campos y también muestra datos y consejos técnicos para los granjeros.




El trabajo pasando el herbicida fue el más difícil que tuve que hacer hasta ahora, los cerros y montañas de Nueva Zelanda son espectaculares pero  no para tener que recorrerlos de arriba abajo con una mochila de 15 litros de herbicida en la espalda. 3 horas de trabajo no parecen nada si lo decís así, pero 3 horas de eso era mortal. Los cerros son súper empinados, había momento que usabas las dos manos como casi escalando la pared y el pasto en general esta húmedo por lo que comúnmente me caía pero nunca paso a mas nada mas allá de algún golpe. Incluso en una de las pasadas me acompañó uno de los perros que había en el campo y hasta el perro quedó liquidado. Y lo sacrificado de este trabajo fue lo que me llevo a la siguiente anécdota.

Para transportarnos por el campo podíamos hacer libre uso de los cuatriciclo que tenían ahí, y en el tercer día de trabajo ya me habían encomendado mi tarea, ir hasta determinado cerro cerca de la casa en el cuatricilclo y rociarlo. Cuando hicimos este trabajo la primera vez con Tim, el iba en un cuatriciclo que tenía un tanque con herbicida y una manguera de unos cuantos metros y yo iba con la mochila subiendo y bajando el cerro, cuando él veía que yo ya me estaba por insolar, el agarraba la mochila, hacia 15 minutos y nos íbamos. Entonces como esta vez me habían mandado solo pensaba hacer lo mismo, entrar con el cuatriciclo al cerro, y usarlo para recorrerlo y bajarme con la mochila solo en los lugares que precisara caminar, entonces fui con el cuatriciclo hasta donde estaba este potrero que era la ladera de un cerro y empecé a buscar la portera para entrar, vi solo una portera pero para llegar a ella tenía que hacer un camino demasiado empinado, que lo empecé a hacer y me pareció que era medio peligroso de que el cuatriciclo volcara, así que di la vuelta y busque por otro lado. 


Por ahí vi que  al lado del alambrado que partía en nuestra casa y terminaba en la portera quedaban unos 2-3 metros de terreno bastante llano que me daba bien para ir con el cuatriciclo por el costado hasta la portera. Cuando estaba por la mitad del camino siento que alguien me grita en ingles (el texto a continuación fue traducido por la real academia Uruguaya por lo que es una traducción oficial):
“Para! Para! Y por favor Para!” la madre de Tim desesperada agarrándose la cabeza y con la cara colorada y la vena del cuello saltada por los gritos.
“Estas mal de la cabeza! Qué carajo te pasa!? No te das cuenta el riesgo que estas corriendo ¿! No puedo creer, no puedo creer! SI vos tenes un accidente en ese cuatriciclo podríamos perder el campo, etc.” La mujer estaba totalmente desquiciada. Volví a sentir que tenía 10 años y me había mandado alguna de las clásicas cagadas de niño. Le intente explicar que estaba intentando hacerlo de la misma manera que lo había hecho el día anterior con su hijo, pero me contestó:
“No me importa un carajo como lo hace mi hijo, vos no podes salir de la ruta principal con el cuatriciclo, menos subirte a la ladera con él” y un par de cosas más que no vale la pena repetir. A esta altura yo ya estaba medio cansado de que la mujer me estuviera gritando cuando yo solo estaba intentando trabajar para ella copiando lo que habíamos hecho con su hijo, por lo que en la mitad del descargo de la mujer le dije con mis 12 años de cursos de ingles: “OK” y me di media vuelta y volví con el cuatriciclo para después ir caminando.
Obviamente que mi relación con la doña después de eso ya no fue la misma, menos cuando corté a almorzar después de haber trabajado un par de horas, ella salió a dar una vuelta y cuando volvió me dijo: “Seguís acá? Imaginaba que hacía rato que ya ibas a estar trabajando”
La enana intentaba calmarme y decirme que no diera importancia pero la verdad que estando de viaje con la mente pensando en disfrutar, trabajando en un lugar totalmente por voluntad propia y a cambio únicamente de casa y comida no estaba como para que me estuvieran presionando por trabajo, a lo que cuando volví le dije a la enana: “listo, ya hice suficientes horas por hoy no voy a laburar mas, si queres te ayudo a terminar de lavar las ventanas” que era lo que le había tocado hacer a ella. Cuando la veterana me vio lavando las ventanas con Fran me dice: “que haces ahí? Yo no te pedí que lavaras las ventanas, tendrías que estar echando herbicida” Y ahí me superó, le dije que no pensaba laburar mas por el día de hoy, que estaba ayudando a Fran a terminar para que quedáramos los dos libres, porque se suponía que eran 3 horas por día y ya íbamos más que eso.
Discutimos un poco, ella diciéndome que como que íbamos a parar de trabajar si ellos no paraban en todo el día y demás y al final me dice: “bueno sabes qué? Me parece que mañana se deberían ir… no me siento cómoda con gente acá que no quiere trabajar y además yo no voy a estar mañana acá y no quiero que te quedes en mi casa sin hacer nada”
Ahí pensé por 2 segundos, y si nos íbamos en realidad no teníamos donde quedar, teníamos que salir a buscar un camping en Taumarunui que tiene la misma infraestructura que Guichón y puse la reversa. Le dije, que no me malinterpretara que no era que no quería laburar sino que ya había trabajado bastante y que quería disfrutar de su preciosa casa y campo pero que si precisaba que trabajara un poco mas lo hacía… y ahí fui cabeza gacha a rociar mas herbicida… que obviamente con la calentura que tenia camine e hice bien 10 metros y después lo vacié en una zanja y quedé esperando un rato jugando con el celular a que pasara el tiempo suficiente para justificar gastar una mochila mas de herbicida.
Así fue mi relación con esta mujer en los pocos días que nos quedamos en Taumarunui, no hubieron más roces porque tampoco ella me mando más trabajo, sino que lo hacía el hijo y además tuvimos la suerte que el último fin de semana ella no estuvo.



El lugar era espectacular, grabamos un par de videos en los cuatriciclos tanto de noche como de día, teníamos el río Whanganui a poco mas de 2- 3 km y unas cascadas muy buenas, las Ohura falls, producto de otro río, el Ohura River a 5 minutos caminando desde la casa, y ahí fue la hasta ahora anécdota estrella de nuestro viaje hasta ese momento.
Una tarde después del laburo decidimos ir caminando hasta las cataratas, cuando llegamos a la entrada vimos un cartel que decía, peligro cerrado por reparaciones. Pero a lo yorugua, ignoramos el cartel y empezamos a hacer el camino. Llegamos a las cataratas y la verdad quedamos asombrados. Son unas cataratas muy caudalosas con una caída de unos 5-10 metros y un ancho de capaz unos 25-30m. Estuvimos mirándola desde la plataforma que había como mirador pero se notaba que estaba descuidado porque los arboles habían crecido y tapaban gran parte de la vista. Después salimos de la plataforma y en otro camino a pocos metros de ahí nos encontramos con una mini cascada que corría de una forma muy particular y prolija por decirlo de alguna manera, como las cascadas artificiales que se venden en las ferias donde el chorro está perfectamente definido y hace un recorrido medio particular… esto era igual, pero totalmente natural. Seguimos un camino paralelo al de esa mini cascada que terminaba en un barranco y debajo de la pared  del barranco había 2 piscinas naturales formadas en la piedra a orillas del río Ohura. Empezamos a pensar que capaz la gente bajaba por la pared y se bañaba en las piscinas pero miramos por todas partes y no veíamos como bajar porque la pared tenía unos 3 metros de altura, que terminaba en las piscinas y las piscinas a su vez estaban otros 4-5 metros por arriba del nivel del rio y al costado de la cascada. Básicamente si bajábamos por la pared pero no lográbamos aterrizar bien en las piscinas o nos resbalábamos, caíamos al río y a la cascada donde era solo piedras y agua de una profundidad que no se sabía cual porque la espuma de la cascada tapaba la superficie del río en esa parte.


Sentado sobre el borde de la pared empecé a tantear las ramas que había a mí alrededor a ver si alguna era lo suficientemente firme como para bajar, pero no encontraba ninguna con demasiado soporte, entonces la miré a la enana y le dije: “No da no?” y su respuesta fue  “No”.
Entonces quedé sentado ahí mirando, pero me ganó la intriga, vi que sobre la izquierda había una rama más grande y me incliné para agarrarla y me empecé a resbalar. Logré agarrar esa rama pero estaba suelta, y al afirmarme en ella me resbale mas, y quise agarrar la raíz que tenía al lado y se arrancó con facilidad y cuando quise acordar estaba completamente acostado boca arriba sobre la pared, pies colgando sostenido con la mano derecha de un único tallo no más grueso que el dedo de una mano y totalmente imposibilitado de volver a subir porque si hacía demasiada fuerza sobre el tallo que me sostenía lo iba a terminar arrancando y me iba a caer. Cuando me di cuenta de eso le dije a la enana: “Ayudame”
Ella me miraba unos 2 metros más arriba y sonreía, divertida con mi situación y como llegué ahí y me dice: “como queres que te ayude?”
Miro para abajo y si miraba hacia mi pie derecho apuntaba hacia la caída de 4-5 metros a las piedras y al agua, si miraba para mi pie izquierdo apuntaba hacia las piscinas, me imaginé cayéndome al agua, quebrándome alguna pierna por la pelotudez de simplemente querer bajar a las piscinas y tener una mejor vista de la cascada, y ahí me asusté. La miro y le digo: “si no me ayudas me caigo al agua, no puedo subir”.
Según su versión recién ahí vio mi cara de pánico y se dio cuenta que estaba preocupado en serio y me dice: “bueno tranquilízate, como queres que te ayude? Movete para la izquierda”
‘Movete para la izquierda’ – la calentura que me generó esa frase en ese momento es difícil de contar, como si yo no me quisiera mover a la izquierda!! Pero estaba colgando de una ramita que en cualquier momento se partía y más si yo me empezaba a mover.
Entonces le dije la frase que obviamente hasta ahora es motivo de risa: “alcanzame una rama larga!” En su momento fue lo único que se me ocurrió, pero la verdad que si lo pensas en frio es complicado conseguir una rama de 3 metros, suficientemente gruesa pero que la enana la pueda cargar hasta ahí y que encima después la pueda sostener a la rama mas mis 90 kg para que yo escale de vuelta, pero ta… con el diario del lunes todos somos pelé, en el momento fue lo que me salió.
La enana atinó a mirar para los costados pero no vio nada con lo que me pudiera ayudar, y volvió a insistir: “movete para la izquierda!”
Ya viendo que mi rama larga no iba a llegar y que la mano que se sostenía del tallo se me estaba acalambrando de sostener mi peso, me moví con los pies y la cadera unos 15 cm para la izquierda mientras sentía como el tallo se empezaba a arrancar. Sabiendo que en cualquier momento se soltaba, preferí soltarme y que me agarrara prevenido a que se quebrara. Me solté y pude girarme hacia la izquierda y caí sobre el borde de una de las piscinas, la caída no fue de más de 1 metro, pero como contaba antes, las piscinas estaban mojadas y si patinabas la próxima escala era el agua y las piedras. Resbale un poco pero por suerte la piedra tenía una rajadura bastante grande de la cual me pude agarrar y ahí estaba seguro de nuevo.

Las manos me temblaban entre el miedo y la calentura conmigo mismo de haber hecho algo tan estúpido por solo querer ver la cascada mejor y bajar a las piscinas. Entonces miré para arriba y me empecé a dar cuenta de que no iba a tener forma de escalar de nuevo por ahí. La pared era prácticamente vertical, llena de musgo, sin nada de que agarrarse y con el agregado de que si te resbalabas subiendo podías terminar en el agua.
A todo esto la enana me dice: “Tirame la cámara!” O sea… su novio estuvo a punto de caer en las cataratas, quebrarse las patas, no veía forma de salir de donde estaba y ella me pidió la cámara?!?!?!?! Después en su defensa dijo que era para que yo no tuviera tantas cosas colgando y que me fuera más fácil escalar… pero es creer o reventar. Guardé los lentes, la cámara, todo en su estuche y estuve a punto de tirarlo pero había muchas ramas y era obvio que iba a pegar en alguna e iba a terminar todo en las aguas del río Ohura.
Empezamos a pensar cómo iba a hacer para salir de ahí pero no se me ocurría muchas más opciones que tirarme una cuerda por donde escalar. No quedaba mucha luz , unos 40 minutos aprox y la casa quedaba a unos 15 minutos de ahí. Entonces decidimos que ella iba a ir a buscar la cuerda que usamos para atar el sobre de dormir, pero que ni sabíamos dónde estaba.
Cuando ella se fue, empecé a pensar que tenía que buscar otra forma sino iba a agarrarme la noche ahí, íbamos a terminar pidiéndole al dueño de casa ayuda para que me sacara, iba a ser tremendo papelón, etc. Entonces vi que si bordeaba una de las piscinas del otro lado había una pared igual pero con arboles más grandes que colgaban y por los que podía trepar. Por suerte funcionó, caminé por el borde de la piscina y pude trepar por el otro lado.
Cuando estaba terminando de salir siento que la enana había vuelto y estaba mirando para abajo buscándome, “Amoooor!” “Santiagooo!” Incluso hizo el clásico gesto de la manito en la boca para direccionar el grito por las dudas de que yo estuviera ya nadando aguas abajo, pero con una tranquilidad indignante, que también después se justificó diciendo que estaba tranquila porque pensó que yo estaba ahí nomas solo que no la escuchaba. En un momento pensé en esperar unos minutos a ver si se desesperaba después de un rato de ver que yo no aparecía, pero yo estaba tan chocho de haber podido salir de ahí que no me aguanté y le contesté. Después me contó que se dio cuenta que el tiempo de luz natural no nos iba a dar para ir a buscar una cuerda que no sabíamos ni donde estaba y volvía con la idea de sacarnos la ropa para hacer una cuerda con eso para que yo escalara. La verdad si funcionaba hubiese sido una salida mucho mas de película y memorable de lo que fue pero por suerte no tuve que llegar a ese punto.
Obviamente hasta el día de hoy, cualquier  problema que surge decimos que nos falta una rama larga para solucionarlo e incluso hasta pensé volver al lugar al día siguiente para sacarle foto a la pared por la que me caí, pero quedó solo en eso por suerte, una anécdota más.
El resto de nuestros días ahí consistieron en cuatriciclo, ir hasta el río Whanganui a pasar la tarde, etc. Pero el último fin de semana quedamos completamente solos, los dueños de casa también se habían ido, nosotros queríamos recorrer algún lugar más antes de llegar a Hahei, nuestro próximo destino y la verdad no nos quedaba mucho más para hacer por ahí, así que en vez de quedarnos la semana entera hasta el domingo decidimos irnos el sábado.

Taupo y Rotorua

Entonces ese sábado 27 de febrero partimos rumbo a Taupo de mañana después de dejarle una nota totalmente falluta a la dueña de casa diciendo todo lo agradecidos que estábamos por haber podido disfrutar de su casa y su familia (todo por precavidos, no fuera cosa que después ella nos dejara un mal feedback en la página donde se aplica a los woofing y que más adelante nos resultara más difícil buscar por nuevos anfitriones).
Llegamos a Taupo sin mucha idea de donde dormir, si ahí, en Rotorua mas al norte, o en Tauranga, todavía más al norte, de qué manera dividir las 6 horas de viaje que nos quedaban. Empezamos a recorrer la ciudad. Por el medio de la isla norte hay una de las fallas entre placas tectónicas lo que hace que en todo el centro de la isla haya actividad geotermal. Es una zona bastante inestable pero que no tiene grandes erupciones ni volcanes en actividad, por lo menos por ahora. Recorrimos:
1)      La rambla de la ciudad- Está muy buena, es una onda tipo balneario con varios bolichones para comer bien prolijitos, con costa hacia un lago gigante de agua transparente. Igual, claramente comimos en las mesas de picnic de la rambla, unas hamburguesas que nos habíamos traído de la casa de mi amiga la veterana en Taumarunui (de donde también nos trajimos pan de sándwich, limones, 4 churrascos, etc. etc. Trabajamos 1 semana y nos llevamos comida como para 2). Porque para comer en uno de esos bolichitos tenes que desembolsar alrededor de 30 -40 dólares por persona.



2)      Craters of the moon- un lugar con craters de diferentes colores debido a los diferentes minerales en la tierra y altas temperaturas, piscinas de barro y demás.


3)      Aratiata Power Station- Una represa que se hizo en una parte del arroyo Aratiatia que es súper torrentoso, lo que le mató todos los rápidos que tenía el arroyo, pero que abre sus compuertas 2 o 3 veces al día (depende si es verano o invierno). Y que cuando abre las compuertas es un espectáculo bastante particular porque el arroyo se llena de golpe con agua súper torrentosa y obviamente de color transparente, azul como si viniera de una piscina, espectacular. Obviamente, como los kiwis son los reyes del turismo tenes 2 o 3 miradores a distintas alturas como para ver este fenómeno.






4)      Las Huka falls que es una cascada del mismo arroyo pero más arriba y el agua corre imponente.


Terminamos todo esto bastante temprano. Hay 2 parques mas de actividad geotermales, con tours, caminatas, lo que quieras, pero salían mucho más caro y la verdad no me quitaban el sueño. Además que la enana ya había ido a uno de ellos y para mi pagar 70 dólares ver 2 craters mas de otros colores no era de mi interés. Entonces empezamos a plantearnos el ir a Rotorua esa misma tarde ya que eran las 16 horas, pero por las dudas fuimos a visitar un camping gratuito que habíamos visto en una aplicación que nos bajamos acá que se llama “CamperMate” que te muestra todos los distintos campings que hay, cuales son gratuitos, baratos o pagos, la nota y recomendaciones de cada uno, etc. (muy buena).
Llegamos al camping Reids farm y estaba lleno de gente, pero tenía sus motivos, el lugar era espectacular. Era costero con el río Waikato y en esa zona te podías bañar tranquilamente. Además que tenía baños, cosa que normalmente no se ve en los campings gratuitos. Entonces decidimos quedarnos ahí. Buscamos algún lugar, paramos el auto, armamos la carpa para que no nos robaran el espacio y nos fuimos a pegar un baño al arroyo. Era un poco tarde ya y estaba fresco pero el agua era tan espectacular que lo merecía. 



Además se formaba una especie de remolino en el agua bastante grande que te mantenía en esa zona. Porque si nadabas más hacia el centro del arroyo la corriente era bastante fuerte y te llevaba “arroyo abajo”. Cenamos los churrascos que nos “regalo” mi amiga de Taumarunui bajo una llovizna que se largo en ese momento y después nos fuimos a dormir. Esa noche dormimos como si estuviéramos en una reposera en vez de una cama porque el único pedazo que encontramos más o menos decente para poner la carpa estaba en caída, así que no fue mi mejor noche de sueño pero igual dio para descansar.
Al día siguiente nos levantamos y fuimos por la revancha al arroyo ahora que estaba más lindo. Había un par de cuerdas que colgaban de un río sobre el arroyo para tirarse y estuvimos bobeando con eso como hora y media hasta que pensamos que se nos iba a hacer demasiado tarde para recorrer Rotorua como pretendíamos y llegar hasta Hahei esa misma noche así que después de un par de tiradas partimos.



En Rotorúa hay más de esos parques geotermales, pero con el mismo criterio del día anterior, recorrimos un poco la ciudad y fuimos a un parque gratuito en el centro de la ciudad que también tenía unas piscinas con unos colores bastante bizarros producto de las temperaturas y los minerales de la tierra. 



Visitamos un barrio Mauri bastante lindo y recorrimos los goverment gardens, donde comimos escuchando a dos ladrones que con música de fondo hacían como que tocaban la guitarra y cantaban bastante mal pero por lo menos servían de distracción durante el almuerzo. Eso y los Pukekos, unos pájaros azulnegrisos (si existe esa palabra) de patas largas y pico bastante colorado que son muy comunes por acá, que se me acercaban cuando vieron que estaba almorzando lo que había sobrado de los churrascos de la noche anterior y formaban parte del sándwich del almuerzo.




 Los goverment gardens están muy lindos también y dan hacia una bahía de agua color celeste medio lechoso también por los minerales que tiene de azufre si mal no recuerdo.



Después de recorrer eso partimos para Hahei ya que nos quedaban como 3 horas de viaje y no queríamos llegar más allá de las 7 de la noche. Claramente no llegamos para las 7, sino más sobre las 20.30. 

Thursday, May 5, 2016

5) Ultimo paseo por la isla sur antes de ir a la isla norte

Ultimo paseo por la isla sur antes de ir a la isla norte -Christchurch, Temuka y Picton

Viernes 19- Llego el día para partir, el día anterior habíamos tenido una linda cena con los dueños de casa donde nos regalaron chocolates y nos agradecieron por el laburo. Por nuestra parte, la enana les regaló un cuadrito que había estado haciendo del rio Motueka que la verdad le había quedado muy bueno. También aprovechamos esa última tarde noche para hacer una recorrida por los árboles frutales de esa casa y nos llevamos una mochila llena de frutas (manzanas, limones, ciruelas y una fruta que era una mezcla entre manzana y pera que acá le llaman pera nash).
La idea era arrancar temprano, porque el viaje hasta christchurch eran como 6 horas, había que estar ahí a las 19 para llegar con tiempo a ver el Cirque du Solei y además queríamos ir parando en el camino donde viéramos cosas que valieran la pena. La verdad fue totalmente distinta, dormimos como hasta las 9 de la mañana y a pesar de que andamos con lo mínimo y todo lo nuestro entra en un auto de 2 puertas, incluyendo 1 colchón de dos plazas, es increíble el tiempo que lleva organizar, juntar y guardar todo en el auto, así que terminamos saliendo como a las 11 am.
 El camino estuvo lindo pero tampoco había demasiados lugares que merecieran una parada, caían pingüinos de punta en la primer mitad del viaje por lo que se veía muy poco y después los paisajes estaban buenos, pero son los que NZ ya nos tiene acostumbrados, incluso comimos en el auto para llegar con el mayor tiempo posible.





En Christchurch vimos el show, que la verdad estuvo muy bueno, yo nunca había ido a una obra del Cirque du Solei, y lo que hacen la verdad vale la pena la entrada. Lo vimos con Mariana Rosas, Mati Campelo y Emilio, amigos de facultad de la enana con los que ya habíamos coordinado para ir.
 Esa misma noche, después de cenar en Mc Donalds con Emilio seguimos viaje hacia Temuka. Habíamos quedado en pasar por el tambo donde la enana había estado trabajando sus primeros 7 meses en NZ y donde se hizo de varios amigos. Dormirnos ahí esa noche, al otro día estuvimos con ellos, nos fuimos hasta un tajamar, anduvimos en kayak, de noche hubo toque de “Banrock” la bandita que ellos mismos armaron ahí y a dormir, que al otro día de madrugada teníamos que salir para Picton.

PICTON y el cruce en barco a WELLINGTON.

Picton queda en el extremo norte de la isla sur y es de donde salen los buques para cruzar a la isla Norte que desembarcan en Wellington. Desde donde estábamos hasta dicha ciudad teníamos otras 6 horas de auto y debíamos llegar a las 13 para poder entrar en el barco. Como el auto en el que andamos tiene 160 mil kilómetros y el pasaje en el barco no era demasiado barato, no quisimos arriesgarnos con los tiempos y salimos temprano, a eso de las 5.30 am ya estábamos en la ruta.
Gran Parte de la ruta ya la conocíamos porque es la ruta que va por la costa este de la isla sur y era la misma que habíamos recorrido en nuestra ida a Kaikoura. Pero tuvimos la suerte que pasando por Kaikoura vimos lo que parecía un delfín en el agua y paramos. No era un delfín sino que todo un cardumen (no se si se dice cardumen de delfines, manada o grupo pero me sonó mas cardumen), así que pudimos sacarles varias fotos e incluso parecía como si nos estuvieran haciendo un show para nosotros porque no paraban de saltar y mostrarse.


La ruta siempre está perfecta, bien señalizada y si encontras un pozo es porque te caíste en la banquina porque en la ruta no hay. Y esta ruta en particular está muy buena para hacerla porque tiene un buen tramo sobre la costa que de un lado tenes la montaña y del otro el mar y cuando se separa de la costa pasa por varios cerros y viñedos que también están muy buenos.
Llegamos con tiempo de sobra a Picton, así que nos sentamos a comer los sándwiches que nos habíamos hecho y esperamos que se hiciera la hora para cruzar en el barco. Cruzamos con interislander, la otra compañía que cruza se llama Blue Bridge, pero esta era apenas más barata y es la más conocida por lo que nos decidimos por esta. Después nos enteramos que además hay muchas formas de conseguir descuentos, como hacerse  un usuario de la revista arrival que no tiene costo y te da un 25% de descuento con estos barcos, pero ya teníamos el pasaje para cuando supimos de esto.
El barco es un buquebus pero 3 o 4 veces más grande, pero un buquebus en fin. Los mejores lugares son en el primer piso adelante, porque tenés toda la vista del frente del buque como si estuvieras en un cine. Claramente no sabíamos de esto, y cual turistas que somos salimos a recorrer el buque y para cuando elegimos un asiento fue más en función de lo que había y no tanto lo que elegimos.  Dura unas 3 horas y las vistas del cruce están muy buenas hasta que el barco sale de los fiordos, después es puro mar y es donde aprovechamos a dormir.





Llegados a Wellington fuimos derecho hacia el hostel, que no nos costó mucho encontrar porque se llama Zebra backpackers y es un edificio de unos 6-8 pisos pintado como una cebra. El hostel en sí bastante medio pelo pero está súper bien ubicado por lo que nos vino bien para salir a recorrer la capital kiwi, (si para el que está leyendo y no sabe, Wellington es la capital, no Auckland ni Christchurch, aunque Auckland es la ciudad más poblada por lejos y a donde llegan la mayor cantidad de vuelos internacionales, por eso capaz les suena mas).
Cuando salimos a caminar pasó de esas cosas donde tiras la frase tan trillada por todos “que chiquito que es el mundo”. Estábamos caminando por el centro de Wellington, ciudad donde solo íbamos a pasar esa noche y al otro día seguíamos rumbo a Taumarunui donde teníamos el siguiente woofing acordado, cuando en una esquina nos cruzamos con una pareja. Por el rabillo del ojo vi que mientras venían hacia nosotros nos miraban, entonces miré pero no me pareció nada raro y seguí esperando que el semáforo nos dejara pasar. Entonces miré de nuevo y ella nos seguía mirando, y cuando presto más atención me cae la ficha. Era Lucila Arboleya, una chica de Paysandú, cuyos padres son amigos de los míos, su hermano era compañero de liceo de mi hermana y todos fuimos al mismo colegio. Encontrarte con un uruguayo en Nueva Zelanda ya no es tan raro por la cantidad que vienen a hacer esto mismo que nosotros, pero que sea de Paysandú ya es una coincidencia importante, ahora que encima sea conocido y te lo cruces en una esquina en Wellington como quien se lo cruza por la rambla de Montevideo merece la frase: “que chiquito que es el mundo”.  Después de charlar un rato, enterarme que ella además estaba solo por 2 semanas porque se casaba su cuñada kiwi y demás, seguimos recorriendo.
El puertito de Wellington está muy prolijo, y lo increíble es que a pesar de ser un puerto industrial el agua acá también es transparente y no encontráis un solo papel tirado en todo el puerto. Caminamos por ahí y comimos en un restaurant de cangrejo (Crab Shack) en el puerto que estaba muy prolijo y donde no te robaban demasiado con el precio de la comida. Porque acá la otra cosa cara además del alojamiento es comer afuera. En cualquier restaurant medio pelo gastas unos 700-800 pesos por persona, por lo que en general son contadas las veces que salimos a comer afuera y la mayoría de las veces nos cocinamos. Hicimos toda una caminata por el centro de Wellington que recomienda la Lonely Planet y volvimos a dormir.




Al día siguiente arrancamos temprano, porque habíamos estacionado el auto en la calle y a partir de las 8 am el estacionamiento en la calle en el centro es pago y no podes estar más de 60 minutos, por lo que temprano partimos. Subimos al cerro que está al costado de Wellington y tiene muy buenas vistas, visitamos los edificios de la casa de gobierno, la playa y fuimos hasta Nueva Zelandia, una reserva natural que están armando al costado de la ciudad pero que te cobran 35 dólares la entrada y no ves mucho más que lo que ves en cualquiera de los miles de bosques y caminos gratis que tiene Nueva Zelanda por lo que no entramos. 





Arrancamos nuevamente la ruta hacia Taumarunui con la meta de encontrar algún lugar lindo donde parar, pero la parte linda de esa ruta es al principio, después es campo plano sin mucho relieve y buscamos varias veces donde parar y después de un par de intentos fallidos, de entrar a una playa que no tenía ni un árbol de sombra y hacían 35 grados por lo que no tentaba demasiado almorzar al sol, terminamos parando en uno de los miradores más lindo de todo el viaje. Era un banco en frente a un baño químico…. Si, de todos los miles de lugares que podíamos haber parado, el hambre nos ganó ahí y terminamos comiendo con esa tremenda vista.
 Después con la ruta pasamos por Whitianga, la única hasta ahora ciudad fea que le conozco a NZ. Es lo más parecido a Artigas o el Chuy, sin ofender a nadie… De casualidad vimos un cartel que mencionaba unas cascadas en el camino, las Rukawa falls y nos bajamos a ver, sin demasiadas ilusiones porque los kiwi es cierto que tienen paisajes increíbles pero como digo siempre son los dueños del marketing y a todo hilo de agua, sendero, etc., le hacen carteles, propaganda, avisos en la radio etc. Pero en este caso la cascada estaba barbará, y se veía muy bien desde el mirador que paramos. Capaz si hubiéramos tenido más tiempo merecía la pena bajar hasta la cascada y verla de cerca pero no queríamos llegar demasiado tarde al woofing al que íbamos que por la hora que era no íbamos a llegar antes de las 20 hs que si miras la tabla de conversión a horario uruguayo para ellos es como las 23 hs nuestra.

Wednesday, May 4, 2016

4) Abel Tasman

ABEL TASMAN

Muy cerca de donde nos quedábamos estaba el parque nacional Abel Tasman. Un parque increíble de aproximadamente 40 km de costa contra el mar y unos bosques muy grandes. Hay mil posibilidades para recorrerlo, alternando: caminar, kayak, barcos, ómnibus al final y o al principio. Y los kiwis son los reyes de la explotación de turismo, está todo muy bien armado, las opciones, los horarios, los recorridos, los caminos etc.

El primer fin de semana en Motueka, aprovechando que todavía no trabajamos decidimos dar una vuelta en kayak por ahí. Como dije, los kiwis son los reyes del turismo entonces podías hacer recorrido de kayak de un día, de dos, de tres, con guía, sin guía, grupos, etc. Obviamente cual fue la opción que elegimos? La más barata. Era la de recorrer por un día y sin guía en un kayak para 2 personas. Como sabíamos que durante nuestros días ahí íbamos a hacer la caminata completa por el Abel tasman decidimos darle prioridad a las islas y cruzarlas con el kayak ya que eso caminando no íbamos a poder.
Reservamos los kayak y llegamos al lugar de partida, Marahau, en hora y con lo justo. Ahí nos dieron una charla de seguridad y demás. La verdad que pensamos que iba a ser mucho más sencillo. Pero son esos kayak con una goma alrededor del cuerpo totalmente sellados, entonces cuando el instructor dijo: “van a querer  dejar esta piola a mano porque es la que van a usar para soltarse si se dan vuelta y las que les puede salvar la vida” nos pusimos a escuchar en serio. La parte más linda fue cuando el instructor nos estaba enseñando como dar vuelta el kayak si se nos daba vuelta en el mar, era toda una mímica sobre la tierra. Y veníamos de saber que si una piolita quedaba mal ubicada nos podíamos ahogar y que el viento ese día estaba fuerte, y donde estaban las bengalas de emergencia (así que si había bengalas de emergencia era porque alguna vez se necesitaron) etc., etc. Cuando el instructor dice: “bueno, entonces si se dan vuelta y tienen los tiburones nadando alrededor nadan rápido hacia el kayak…” La cara de la enana se transformó instantáneamente, de cara de emocionada por el paseo a cara de “no sé si quiero hacer esto” y me miró a mi buscando que le dijera que era una broma. La verdad que a mí la broma tampoco me cayó muy en gracia ya que en Australia es muy común el temita tiburones, acá estamos cerquita, está lleno de focas, los tiburones comen focas, pero bue, asumí que era broma y la tranquilice.



Al final era broma nomás, acá no hay tiburones o capaz que ya vienen bien comidos de Australia con algún surfista en el estomago o será que trabajando en los kiwis y lijando casas quedé tan flaco que ni les atraigo, pero la cuestión es que nos bañamos en varias playas distintas y nunca vimos ni nos contaron de ningún caso. Entonces ese día recorrimos en el kayak tranquilos, fuimos todo por la costa hacia el norte. No había mucho viento, solo era el día mas ventoso en Motueka en los últimos 123 años, y a la ida el viento estaba a favor, por lo que íbamos casi sin remar, pero hacía la vuelta muy difícil, y como el viento estaba paralelo a la costa, para cruzar a las islas nos daba de costado y nos dijeron que era peligroso por lo que decidimos no cruzar. Y como son los reyes del turismo, a pesar que lo que pagamos era para ir en el kayak y volver al mismo punto, dejamos el kayak en la playa más lejos a la que llegamos y ellos se manejaron para irlo a buscar.
Al final nos arrepentimos de haberlo abandonado tan rápido, porque contrario a lo que nos habían dicho, el viento no empeoró al avanzar el día sino que desapareció y hubiésemos podido cruzar a las islas sin problema pero bueno, igual fue una buena caminata de 3 horas de vuelta por el bosque y con muy buenas vistas.
Pero no nos preocupamos demasiado porque ya habíamos planeado hacer el Abel tasman completo en otro momento. Por lo que en un fin de semana largo donde yo no trabajaba hicimos la caminata. El parque tiene aproximadamente 35 km de punta a punta, mas varios caminos internos que llevan a vistas muy buenas, cataratas o piscinas naturales dentro del parque. Hay mil formas también de recorrer el parque también combinando 3 cosas, los kayak, el caminar y los wáter taxi, que son literalmente lanchas taxis que paran en determinadas paradas y te llevan a los diferentes destinos con sus respectivas tarifas. Entonces, o vas en kayak y volves caminando, vas caminando y volves en wáter taxi (que fue la opción que nosotros hicimos), vas en wáter taxi, caminas y te volves en kayak, lo que quieras.

Como es una caminata tan larga y tenes tanto para ver, es que la hicimos en varios días, entonces reservas con anticipación el lugar donde queres dormir determinada noche, (no podes reservar uno e ir a otro porque te multan, acá la viveza criolla en gral no sirve de mucho) y por donde queríamos que nos levantara el wáter taxi en el ultimo día y arrancamos un sábado temprano de mañana.
La verdad es que es bastante cansador si se hace de la forma que lo hicimos nosotros porque cargas con la comida  para los 3 días, las mudas de ropa, la carpa, sobres de dormir, alguna colchonetita (es mentira que en el pasto o la playa dormís bien, sin colchonetita olvídate, por lo menos a mi edad), etc. Pero como tenes muchas formas de hacerlo incluso de ir en wáter taxi caminar lo que quieras y volver en wáter taxi, nos cruzamos con gente de cualquier edad, familias, etc. Los días fueron espectaculares, no nos llovió ninguno de los 3 días, hicimos playa y hasta nos dio para manguear una tabla con remo (sup, paddle board o como le quieran decir) y bobear con eso en una de las playas. Los campings estaban bastante llenos y nos cruzamos con unos cuantos en el camino.
Los puntos destacables del camino? La cleopatra pool realmente vale la pena, a pesar de que cuando fuimos había bastante gente. Es como un pequeño “cañón” entre piedras por donde corre un arroyito y se forman unas piscinas naturales muy lindas. Lo que no está en los folletos es que si escalas las piedras “arroyo arriba”, a unos 150-200 mts hay una cascada que está muy buena. Supongo que no lo promocionan demasiado porque hay compañías que venden tours por el cañón y esa cascada es uno de sus atractivos. Esos tours por el Abel Tasman Canyon, van metidos en el arroyo por todo el camino, con ropas y bolsos impermeables y cascos, y van escalando piedras. Básicamente lo que nosotros hicimos pero de forma mucho más preparada. Nosotros íbamos con zapatos comunes que incluso en una pasada que no era profunda, intentamos cruzar, la enana iba adelante (tengo que reconocer que escalando piedras con mucha mayor habilidad que yo) y en ese cruce la piedra estaba casi vertical y mojada y si resbalabas te ibas al agua, ella pasó pero casi sobre lo ultimo resbaló pero le dio el tiempo para hacer un salto y caer sobre lo seco. En vez de sacarme los zapatos y cruzar caminando quise probar hacer lo mismo y cuando iba avanzando por la piedra en un momento quede agarrado de la pared, resbalándome hacia abajo y sin la posibilidad de moverme para adelante o para atrás porque si levantaba un pie terminaba cayendo al agua. La miré a la enana buscando ayuda y no solo no estaba con intenciones de ayudarme sino que estaba descostillada de la risa viendo la situación y hasta le dio tiempo para sacar la cámara y retratar el exacto momento en el que me terminé cayendo y hundiendo toda la bota adentro del agua. Botas que compré acá en Nueva Zelanda y que salieron muy buenas, porque además son waterproof. Es cierto, no les entra nada de agua, pero lo único que no te aclaran de este tipo de botas es que así como el agua no les entra, si haciendo boludeces en el Abel tasman las sumergís, después el agua tampoco sale, entonces tuve la bota haciendo ruido de como quien está pisando un charco los siguientes 2 días.
La otra anécdota memorable además del viaje en sí, fue en nuestra última noche en el campamento. Acá hay una particularidad con las mareas y es que la diferencia entre marea alta y marea baja son muy notorias. Durante marea baja el agua se retira muchísimos metros en ciertos lugares. Los barcos en los puertos quedan apoyados en la arena directamente y es un proceso que se da 2 veces al día y con diferencia de 12 horas aproximadamente. El Abel Tasman al ser sobre la costa, en varios lugares tenía 2 alternativas, un camino por la playa notoriamente mas corto cuando la marea era baja y  sino por un sendero por la costa que era más largo y zigzagueante. Entonces cuando estas armando el mapa te proporcionan las tablas con el horario exacto en que la marea va a bajar. Tablas que nosotros vimos pero no le dimos mayor importancia, gran error. La noche del domingo llegamos hasta Onetahuti, camping donde íbamos a pasar la última noche. Al día siguiente teníamos que caminar 8 km hasta Awaroa, para cruzar por la playa y llegar hasta Totaranui (9 km más arriba de Awaroa) para las 16 horas donde nos levantaría el wáter taxi. Cuando miramos el mapa vimos que en ningún lado mostraba una ruta por la costa, la única alternativa era por la playa y el camino dependía de que la marea estuviera baja, de lo contrario no se podía cruzar. Además de esto, la marea baja solo te da una ventana de 4 horas para cruzar, dos horas antes y dos horas después de lo que marcan las tablas, de lo contrario es peligroso porque te puede alcanzar el agua en la mitad del camino.
Al ver esto empezamos a buscar las tablas de las mareas pero no las encontramos por ningún lado, entonces empezamos a preguntar a la gente del camping y corroboramos algo que nos habían comentado unos veteranos en Cleopatra Pool pero que pensamos que estaban errados, marea baja era a las 4 am y a las 16 horas. Esto nos dejaba solo la opción de las 4 am porque si cruzábamos a las 16 horas no nos daba el tiempo para llegar a Totaranui donde nos esperaría el barco. Pensamos en que alternativas teníamos pero vimos que no muchas más, la otra era tratar de coincidir con algún wáter taxi de la misma compañía y avisarles que no habíamos podido cruzar, pero no teníamos tampoco los horarios de los wáter taxi por lo que no estábamos seguros que pasaran por donde estábamos a tiempo como para avisarles y tampoco queríamos perder la reserva y que nos cobraran un viaje nuevo. Entonces apuramos la cena y nos fuimos a dormir, poniendo la alarma a las 2 am para desarmar la carpa y retomar la caminata. Cuando a las 2 am sonó la alarma, la enana me miro y me dijo: “me parece que no da…” Fue suficiente, con eso me sirvió para darme vuelta y dormirme de nuevo. La verdad era una locura, además de que no teníamos buena iluminación para ir de noche, el sendero a veces no es tan marcado, y muchas veces es angosto y empinado por lo que seguimos durmiendo esperando solucionarlo al otro día.
Nos levantamos duros de dormir en las colchonetas de goma eva de 10 dólares que habíamos comprado que lo que tenían de livianas lo tenían de incomodas, pero felices de que pudimos dormir casi 9 horas en vez de levantarnos a las 2 de la mañana para arrancar esa caminata.
Mientras desayunábamos llego un wáter taxi, sabíamos que no era de la compañía que habíamos contratado, igualmente la enana se acerco para ver si nos podía ayudar. A los 10 minutos volvía ella con cara de niño feliz como cuando llegan los reyes magos. El operador de ese barco a pesar de que no era de la misma compañía, había avisado por radio de nuestro caso y nos iban a levantar en Awaroa, a 8 km de donde estábamos pero antes del cruce que nunca íbamos a hacer por ese temita de las mareas. Agradecidos de que en esto somos distintos a los kiwis, porque en Uruguay yo creo que en la misma situación, el operador del barco lo soluciona con un, “disculpa, pero no somos la misma compañía” y de yapa encima te intenta vender otro viaje, arrancamos la caminata hacia Awaroa.
Lo gracioso fue que después de almorzar en Awaroa y cuando llego el barco (obviamente en la hora exacta), se bajo una asistente o azafata marina (o el nombre que sea que se le da a esa persona ) y pregunto algo relacionado con 2 personas y Totaranui, sin dudarlo levantamos la mano y nos mandamos para adentro del barco. Cuando ya el barco había arrancado sube la azafata marina y nos pregunta el nombre de la reserva, cuando se lo decimos nos dice: “ahh… pero ustedes no iban para Totaranui, a ustedes había que levantarlos en Awaroa y llevarlos de vuelta…”. Resulta que el barco pasaba por Awaroa, cruzaba a Totaranui y después volvía a Awaroa para levantar a los pasajeros que volvían al origen del camino. Así que no se qué paso con esas 2 personas que querían cruzar en barco a Totaranui, capaz todavía están ahí varados en el Abel Tasman al mejor estilo Robinson Crusoe pero a nosotros ya nadie nos bajo del barco hasta que volvimos.

El barco cuando nos bajo en el destino que era una playa a una hora y media de donde teniamos estacionados el auto nos comento que habia un camino por dentro del bosque trepando por una cuerda medio empinado que nos ahorraba 30 min de caminata pero era un poco mas complicado... obviamente fue el camino que usamos para volver.

Como voy escribiendo en los ratos que puedo, y lo que estuve contando paso hace ya casi un mes, puede que el orden de los sucesos no sea el exacto, pero estoy tratando de que sea un reflejo lo más fiel posible.